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¿Este Barcelona ya es el mejor equipo de la historia del fútbol mundial?


Luego de la histórica y humillante goleada 5 a 0 sobre el Real Madrid en el Camp Nou, que lo depositó una vez más en la punta de la Liga Española, el Barcelona volvió a estar en boca de todos los futboleros. Frases como "nunca en mi vida vi a ningún equipo que juegue tan bien", "estos tipos son máquinas", "recuperan la pelota demasiado rápido y no la regalan casi nunca" demuestran la dimensión de un conjunto verdaderamente increíble.

Generalmente, los once titulares son: Víctor Valdés; Daniel Álves, Gerard Piqué, Carles Puyol, Eric Abidal; Xavi Hernández, Sergio Busquets, Andrés Iniesta; Lionel Messi, David Villa y Pedro Rodríguez. Basado en la fortaleza física y mental de los dos centrales, más el extraordinario manejo de pelota de los tres mediocampistas y la explosión y el gol de los tres delanteros, el equipo dirigido por Joseph Guardiola aplasta a casi todos los que se ponen en su camino, inclusive a un Real Madrid renovado de la mano de su flamante entrenador, José Mourinho.

De esta manera, ya nacen las comparaciones con el Barcelona de Johan Cruyff, el recordado Ajax de Louis Van Gaal o el Madrid que ganó las primeras cinco Copas de Campeones de Europa. Inclusive, también se trazan paralelos con algunas Selecciones impresionantes, como la Holanda de Rinus Michels, en 1974, o el Brasil de 1970. Claro, este Barcelona de Guardiola no sólo gana partidos y títulos, sino que está marcando un antes y un después en el estilo de juego, con la posesión del balón casi todo el partido y los permanentes ataques hasta demoler a goles al rival.

A diferencia de lo que hace en la Selección Argentina, Messi sólo es la frutilla del postre en el conjunto catalán. No le dan la pelota en la mitad de la cancha para que se encargue de resolver todo en una jugada, sino que hacen circular la número cinco de un lado a otro hasta que encuentran los espacios vacíos para concretar. Por eso, en muchísimas encuestas, este equipo ya salió votado como el mejor de toda la historia del fútbol mundial. Es muy difícil de comprobarlo, en realidad es imposible, pero lo que es muy fácil de entender es que verlo por televisión es un lujo y un disfrute comparable con muy pocas cosas. Sólo falta rezar para que este estilo de juego lo practiquen cada vez más clubes, y no cada vez menos.

Otro dato muy valorable en el Blaugrana es que siete de los once habituales titulares son de la cantera, nacidos en el club. A diferencia del Madrid, el eterno rival, Barcelona les inculca un estilo de juego desde muy chicos a sus jugadores, quienes empiezan en La Masía -donde entrenan los juveniles- con una idea futbolística en la cabeza, lo que les posibilita jugar en la Primera con total tranquilidad y con la confianza de saber qué deben hacer siempre dentro del campo de juego.

Así que, si usted es futbolero, no importa qué tenga que hacer a la hora del partido. Deje de lado sus preocupaciones diarias y, al menos por dos horas, goce de un fútbol que hace mucho tiempo no se ve, con jugadas y goles casi perfectos. Encienda el televisor, ponga el canal correspondiente, agarre algo de la heladera para picar, tome asiento y disfrute: ¡juega el Barcelona!

Cappa, un personaje en todo sentido


Dueño de un discurso fácil de entender, entretenido y lindo para escuchar y digno de ser leído, Ángel Cappa suele mostrar dos caras. El entrenador de River, a la hora de las palabras, deja bien en claro su pensamiento sobre el fútbol en general y sobre su equipo en particular. Prioriza el juego por abajo, la salida por los laterales y el toque de pelota constante, sin tirar pelotazos. Claro, a la hora de llevarlo al campo de juego no es tan sencillo y es lo que le sucede actualmente a River, que no juega bien ni mucho menos. En realidad, casi ningún equipo lo hace en el fútbol argentino pese a que, de a ratos, lo logren el líder Estudiantes, el escolta Vélez y el sorprendente Godoy Cruz.


Las dos caras de Cappa tienen que ver con lo que muestra detrás de la línea de cal cuando, casi siempre parado y nervioso, observa cómo rinde el equipo que dirige y, muchas veces, insulta desaforadamente. En algunas ocasiones, los destinatarios son los árbitros, los plateístas del rival, los alcanzapelotas y demás. El bahiense de 64 años no tuvo una trayectoria destacada en sus tiempos de mediocampista central de los dos clubes más importantes de su ciudad natal: Olimpo y Villa Mitre, por el cual simpatiza.


Sin embargo, trazando un paralelo con su carrera como jugador, su currículum fuera de los límites del campo de juego es mucho más importante: como ayudante de campo, acompañó a César Luis Menotti en la Selección Argentina durante el Mundial de España 1982 y más tarde en el Barcelona de ese país, donde conquistaron la Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa española.


Una vez que abandonó a Menotti y se decidió a ser entrenador, dirigió dos veces a Banfield: fue subcampeón en la B Nacional y luego, en Primera, tomó un equipo en una posición muy complicada que provocó el descenso, en la temporada 1987/1988. Después, su carrera continuó otra vez al lado de Menotti, en Peñarol de Uruguay en 1990, donde no les fue bien, y más tarde fue también ayudante de campo de Jorge Valdano, primero en el Tenerife y, luego de arruinarles dos Ligas consecutivas al Real Madrid, fueron contratados por la institución Merengue, donde ganaron la Liga española.


Más tarde sí se decidió finalmente por seguir como entrenador y estuvo en Las Palmas de España, Racing, Atlante de México y nuevamente en el Tenerife, en Segunda División. En 2002, ganó el primer título como técnico, cuando obtuvo el Apertura peruano dirigiendo a Universitario. Más tarde tuvo otra etapa en Racing, de donde se fue por malos resultados, y llegó al Sundowns de Sudáfrica, donde consiguió la Charity Cup, segundo y último logro como DT.


Sin embargo, su pico de popularidad, para bien y para mal, se dio en 2009. En una decisión polémica y cuestionada por muchos en ese entonces, el presidente de Huracán, Carlos Babington, lo designó para dirigir al conjunto de Parque Patricios, muy complicado con el promedio del descenso y sin un gran plantel. Sin embargo, una vez terminado el Apertura 2008, en el que dirigió los últimos encuentros, el juego del equipo en el Clausura 2009 enamoró a propios y extraños, ya que era casi unánime la simpatía del futbolero neutral por ese Huracán, apodado el del "Tiki Tiki" por el juego vistoso que desplegó en muchos partidos.


En ese campeonato, el Quemero llegó primero a la fecha final con dos puntos de ventaja sobre Vélez, su rival en la última jornada, en Liniers. Allí, después del ya famoso gol de Maximiliano Moralez que definió el torneo a favor del Fortín, su frase "cagones de mierda" hacia los alcanzapelotas del local -por hacer tiempo- quedará en el recuerdo. A causa de esas palabras y de sus críticas hacia Gabriel Brazenas, el árbitro de aquel partido que no cobró un foul previo al tanto decisivo de Moralez, sumado a su nerviosismo actual, en una situación muy difícil en River, una gran cantidad de gente se puso en contra del bahiense, tildándolo de "vendehumo" por tener un discurso pacífico en cuanto al fútbol, pero demostrar lo contrario en los estadios, insultando en casi todos los encuentros.


Algunos de los que lo aman sostienen que es muy bueno para el fútbol argentino que haya entrenadores como Cappa, con una filosofía definida y una variedad de recursos dialécticos no habituales. Otros, los que no lo pueden ni ver, opinan que "nunca ganó nada así que no puede hablar" y lo acusan de soberbio y de mentiroso. Como sea, de un lado o de otro, Cappa es un personaje en todo sentido, dentro y fuera de la cancha. Y seguramente seguirá entregando capítulos de su historia futbolera día a día.

Ganó el buen fútbol: España es campeón del mundo por primera vez en la historia


Señoras y señores, el fútbol se reinventó. Está de fiesta. Abre los brazos (no los tentáculos del pulpo Paul) y saluda con el rostro feliz, alegre, pensante. Es una muestra inequívoca de lo que acaba de ocurrir. Está de festejo, quizás vaya con sus amigos a una fiesta, quién sabe. Allí puede haber tragos, chicas, chicos, música y, claro, una pelota. Y si hay una número cinco, la va a acariciar, la va a besar con la misma ternura que Iker Casillas a su novia periodista luego de quedar en la historia. Claro, no es para menos. España es campeón del mundo con un fútbol exquisito, de alto vuelo y un juego que muchos envidian sanamente y desean imitar bajo cualquier circunstancia. Salvando las enormes distancias, es casi tan imitable como la hazaña de Nelson Mandela, la leyenda viviente sudafricana presente en el estadio Soccer City de Johannesburgo, antes de la final, ante el aplauso cerrado, justo y emocionante de los más de 85.000 espectadores.

El entrenador español, Vicente Del Bosque, le imprime al equipo esa tranquilidad casi inverosímil desde el banco. Los once titulares son la base del multicampeón Barcelona pero nadie se la cree. España respetó siempre la misma idea de juego, aún en la derrota en el debut contra la mediocre Suiza. Ese estilo basado en el toque innegociable, en el buen trato de la pelota, en pequeñas sociedades como Carles Puyol-Gerard Piqué y Xavi Hernández-Andrés Iniesta. Así, llegó a la consagración definitiva, merecida, grandiosa, histórica. Ese 1 a 0 a Holanda en la final con el gol de San Andrés Iniesta en el minuto 116, es decir, a los once del segundo tiempo del alargue, a sólo cuatro minutos de que el partido terminase y definieran en los feos penales.

Fue histórica la proeza por varios motivos: primera vez en ser el mejor del mundo, primer campeón mundial pese a haber perdido el cotejo inicial, la consagración con menos goles en contra -dos- y también con menos tantos a favor -ocho-. Sólo tres jugadores del campeón anotaron en Sudáfrica: David Villa hizo cinco, Iniesta dos y Puyol, uno. Manchada por el impresentable arbitraje del inglés Howard Webb, la final fue menos de lo que se esperaba, especialmente por el juego sucio de los holandeses, que se tendrían que haber ido al descanso con dos hombres menos. Igualmente, el juez se encargó de favorecer y perjudicar a ambos ya que, en la jugada previa al gol decisivo, hubo un clarísimo corner no cobrado para el conjunto de Bert Van Marwijk, con el rebote de la Jabulani en ¡dos! españoles tras un tiro libre. Insólito.

No obstante, el ganador de la Eurocopa 2008 es el nuevo campeón del mundo con total justicia. En todos los encuentros fue claramente superior a sus rivales y tuvo la pelota casi siempre, aunque le faltó esa contundencia en los metros finales, los más importantes en el fútbol, porque tuvo a un Fernando Torres desconocido y en una forma física muy lejos de la ideal, a tal punto que terminó siendo suplente y, encima, cuando ingresó, se desgarró. Si el delantero del Liverpool hubiese sido el que todos conocen, el título de La Roja hubiera llegado con más comodidad todavía.

Final para un Mundial de Sudáfrica algo extraño, mal jugado al principio, con mejoras en el final y con una coronación más que merecida, producto de un equipo que quedará en la historia por su estilo de juego: siempre por abajo y al compañero. Además, España recibió el premio al Fair Play (juego limpio) por ser el equipo con menos tarjetas (en siete partidos, ninguna roja y sólo ocho amarillas, cinco de ellas en la final). Y pensar que algunos dijeron que el tiki tiki es un fútbol sin arcos...

Urgente: se necesitan dadores de sangre para los amantes del amarretismo y de la mezquindad. Si preguntan por el paradero del jogo bonito y del tiki tiki, se sabe que está en una fiesta inigualable con sus socios inseparables: el toque, la precisión y la presión limpia, entre otros. Futboleros, ¡Chapeau!. España campeón del mundo. ¡Y olé!.

Otra vez, Argentina falló en el partido clave y se fue del Mundial con un 0 - 4 contundente


No había jugado bien Argentina contra México. Los tres goles de aquel partido por los octavos de final habían sido gracias a situaciones fortuitas, no en base a buenas jugadas colectivas. Sin embargo, el cuerpo técnico, con Diego Maradona a la cabeza, se dejó engañar por la victoria y decidió repetir el equipo frente a Alemania por los cuartos de final. Pero claro, Alemania no es México y quedó más que demostrado...

Con Maximiliano Rodríguez y Ángel Di María - ambos con un flojísimo Mundial- como volantes por los costados, la Albiceleste careció de marca y lo dejó a Javier Mascherano demasiado solo en esa función clave. Si bien los teutones se vieron favorecidos por el gol del crack Thomas Müller a los dos minutos producto de una pelota parada, luego siguió manejando la pelota por un buen tiempo. Igualmente, en los últimos quince minutos de la primera etapa y en los primeros quince de la segunda, Argentina lo apretó pero sin profundidad. Con intentos desprolijos y varios remates de media distancia, trató de igualar un encuentro muy esquivo desde el comienzo. Como no lo logró, el tricampeón mundial dio una lección de cómo se maneja el contraataque y lo difinió de esa manera, a través de Miroslav Klose -dos veces- y de Arne Friedrich.

Con un Lionel Messi demasiado lejos del arco contrario -otro error del entrenador- y jugando más de enganche que de delantero, el conjunto de Maradona no tuvo ese aporte picante del crack del Barcelona en los últimos 30 metros. De cualquier manera, se esperaba mucho más del rosarino en los cuartos de final, pero no es el único culpable. No tuvo ese equipo atrás que lo respaldara, no jugó donde más lastima y careció de jugadores que le armaran sociedades, como en su club, para poder brillar a pleno.

Además de los ya mencionados Rodríguez y Di María, hubo otros jugadores que hicieron una Copa del Mundo bastante pobre. Por ejemplo, Martín Demichelis y Nicolás Otamendi -especialmente contra Alemania- no estuvieron a la altura de las circunstancias. Nadie discute que ambos son grandes jugadores, pero se los notó imprecisos y lentos en el cotejo que marcó la despedida. Quizás todos ellos más Jonás Gutiérrez fueron los de más bajo nivel, pero tampoco se les puede caer con todo.

Hubo varias fallas, y de las importantes, en la Selección los últimos cuatro años: el proceso de Alfio Basile como técnico terminó en escándalo, Julio Grondona no quiso que el requerido Oscar Ruggeri sea ayudante de campo de Maradona, hubo muchísimas discusiones y peleas entre el mismo Diego, Carlos Bilardo, Humberto Grondona, Alfio Basile hijo, Jorge Ribolzi y demás, cambio de entrenador en medio de unas Eliminatorias pésimas con ambos, fuertes cruces de Maradona con la prensa post clasificación en Montevideo, discutible y polémica confección de la lista de los 23 jugadores que fueron a Sudáfrica...

Es probable que todo eso no haya sido un factor decisivo a la hora de perder 4 a 0 contra Alemania, pero sin dudas que no suma para nada. Al contrario, resta y desvía objetivos. Algo similar a lo que sucedió en la previa a la final de la Copa Davis de tenis contra España en Mar del Plata. ¿Resultado? También derrota cómoda. ¿Será casualidad? Lo cierto es que el "puterío" previo aleja las chances de llegar al objetivo. Así, Argentina redondeó otra Copa del Mundo discreta y deberá esperar cuatro años más, hasta Brasil 2014, para intentar llevarse el título por tercera vez. Una verdadera lástima por la enorme ilusión que había generado en toda su gente.

Los otros cuartos de final concluyeron de las siguiente manera:

Uruguay 1 (Diego Forlán) - Ghana 1 (Sulley Muntari). Ganó Uruguay 4 a 2 en los penales.
Holanda 2 (Wesley Sneijder -2-) - Brasil 1 (Robinho).
España 1 (David Villa) - Paraguay 0.

Con los horarios de Argentina, las semifinales se jugarán así:

URUGUAY - HOLANDA
Martes 6 de julio - 15:30 - Ciudad del Cabo.

ESPAÑA - ALEMANIA
Miércoles 7 de julio - 15:30 - Durban.

Además del triunfo en el debut, Argentina tiene otro motivo para ilusionarse: apareció Messi


Picante, desequilibrante, atrevido, gambeteador, participativo, influyente, decisivo en el juego. Así se lo vio a Lionel Messi en el debut de Argentina en el Mundial de Sudáfrica, parecido a lo que hace en el Barcelona. El mejor jugador del mundo hizo de todo aunque le faltó lo más importante: concretar las cuatro situaciones de gol que tuvo. Un detalle no menor, especialmente cuando enfrente haya rivales mucho más fuertes que esta débil Nigeria. Lo que no lograron Messi ni Gonzalo Higuaín -que tuvo tres clarísimas y las falló-, sí lo hizo Gabriel Heinze, quien con un cabezazo espectacular tras un centro preciso de Juan Sebastián Verón en un corner desde la derecha, puso el 1 a 0 definitivo cuando sólo iban seis minutos del primer tiempo.

Como indicaba la lógica, por la categoría de los jugadores, el equipo de Diego Maradona fue claramente superior a los africanos, aunque terminó sufriendo por la impericia de los delanteros a la hora de la concreción. A la misma altura de la importancia de los tres puntos en el primer partido estuvo la brillante actuación de Messi, que jugó su mejor partido con la camiseta argentina. Fue el eje de todas las jugadas de peligro de la Albiceleste, que fueron no menos de diez. Con gambetas increíbles, buenas asistencias y remates de media distancia hizo lucir al arquero Vincent Enyeama, la gran figura del encuentro.

Más allá de la justicia de una victoria que tendría que haber sido más holgada y sin sufrimiento, quedan varios aspectos a mejorar. No se entienden muy bien las posiciones de Jonás Gutiérrez y de Ángel Di María, los dos encargados de hacer ese incansable ida y vuelta por los costados. El jugador del Nwecastle inglés debe cubrir una exagerada cantidad de metros por la banda derecha y en algunas jugadas de ataque de los africanos fue superado por su sector. Quedó a mitad de camino varias veces y eso podría haber complicado seriamente al equipo. Por el lateral izquierdo, Di María está obligado a correr y a marcar demasiado y se pierde en esa función, dado que las enormes condiciones técnicas del zurdo son casi inútiles si se ocupa más de marcar que de llegar vacío al arco rival.

Con ese déficit por los laterales, muchas veces el bicampeón mundial se vio desbordado por un equipo bastante flojo. Igualmente, el arquero Sergio Romero no tuvo demasiado trabajo, aunque se lo notó muy seguro en sus pocas intervenciones. En el fondo, el mejor fue Heinze que, además del gol, mostró firmeza en su posición de lateral izquierdo. Walter Samuel también tuvo un encuentro impecable, excepto por una pelota que perdió en forma insólita a la salida y que casi cuesta un gol de Nigeria en el amanecer del partido. El de tarea más pobre del fondo fue Martín Demichelis, quien salió a cortar a destiempo tres o cuatro veces y no brindó la seguridad habitual en él.

El doble cinco de Javier Mascherano y Verón estuvo correcto, aunque el hombre del Liverpool jugó mejor que el de Estudiantes, quien estuvo impreciso en algunos pases fáciles que no suele errar. En cambio, el capitán fue, después de Messi, el mejor futbolista del conjunto de Maradona, cortando y distribuyendo correctamente en el centro de la cancha. La actuación del otro delantero, Carlos Tevez, fue aceptable. Si bien no tuvo chances claras de gol, se tiró más atrás y colaboró con los mediocampistas en la marca, además de dar dos buenas asistencias que Higuaín ni Messi supieron aprovechar.

En síntesis, el trabajo argentino fue aceptable para ser un debut en una Copa del Mundo, a la que clasificó jugando bastante mal. A partir de ahora, habrá que corregir varios temas ya destacados, pero siempre es mucho más fácil hacerlo con los tres puntos en el bolsillo. En su segundo cotejo, Argentina enfrentará a Corea del Sur el jueves a las 8:30, hora argentina. Con Demichelis un poco más firme, con con un trabajo más aceitado en los costados, con un Verón -que está en duda por una mialgia- más preciso, con Higuaín más fino en los últimos metros y, especialmente, con un Messi tan brillante como el del compromiso inicial, todos los futboleros albicelestes pueden soñar tranquilos con un hermoso dejavú de Maradona levantando la Copa como en 1986. Sólo resta esperar a que los días y a que los encuentros pasen...

Además, los otros partidos de la primera fase terminaron así:

Grupo A: Sudáfrica 1 (Siphiwe Tshabalala) - México 1 (Rafael Márquez); Francia 0 - Uruguay 0.
Grupo B: Corea del Sur 2 (Lee Jung Soo y Park Ji Sung) - Grecia 0.
Grupo C: Inglaterra 1 (Steven Gerrard) - Estados Unidos 1 (Clint Dempsey); Eslovenia 1 (Robert Koren) - Argelia 0.
Grupo D: Alemania 4 (Lukas Podolski, Miroslav Klose, Thomas Müller y Cacau) - Australia 0; Ghana 1 (Asamoah Gyan de penal) - Serbia 0.

Milito hizo dos golazos, le dio la Champions League al Inter y entró en la historia grande


Cuestión de gustos al margen, el poco vistoso pero muy efectivo Inter del portugués José Mourinho es el nuevo campeón de Europa. En la final en el estadio del Real Madrid, el equipo italiano venció 2 a 0 al Bayern Münich con dos golazos del delantero argentino Diego Milito y se consagró como el mejor del Viejo Continente después de 45 años. Además del goleador y la figura excluyente del partido, otros tres argentinos fueron titulares en el campeón: Walter Samuel, Javier Zanetti y Esteban Cambiasso.

En el primer tiempo, el encuentro era parejo, con algunas situaciones de riesgo. Sin embargo, a los 35 minutos llegó la apertura del marcador. Sacó el arquero del conjunto milanés, el brasileño Julio César, la peinó Milito para el holandés Wesley Sneijder, éste se la devolvió con justeza y el ex Racing no perdonó: encaró al arquero, le amagó y al instante definió con una gran categoría. A los siete minutos, el crack argentino le dio una asistencia muy buena a Sneijder, quien falló un mano a mano increíble.

En los primeros minutos del complemento, los dirigidos por el holandés Louis Van Gaal manejaron la pelota y apretaron al Inter de la mano de Arjen Robben, un delantero zurdo y desequilibrante que mostraba una rebeldía y un coraje que casi no aparecía en sus compañeros. Otra vez el campeón de Italia, con el mejor arquero del mundo y dos de los mejores centrales como el brasileño Lucio y Samuel, resistía todos los ataques de los alemanes pero no aprovechaba los contragolpes.

A los 25 minutos, uno de esos contraataques lo comandó el camerunés Samuel Eto´o, quien estuvo más preocupado en la marca que en llegar con peligro al área rival. El ex Barcelona le dio un pase a Milito en tres cuartos de cancha y el goleador se encargó del resto: lo encaró a Van Buyten, enganchó, lo dejó fuera de carrera y definió al segundo palo de manera extraordinaria. La tribuna Nerazzurra en el Santiago Bernabeu deliraba y no era para menos. Aunque faltaban más de 25 minutos para el final, ya se sentían los mejores del continente. Y así fue.

Después de 45 años, el Inter es el campeón de Europa y estará en el Mundial de Clubes en diciembre. Se puede discutir el estilo de juego que le impone Mourinho, pero eliminó a rivales muy importantes para llegar a la celebración. En el camino quedaron el Chelsea (campeón inglés), el Barcelona (ganador de todo en 2009 y vencedor en las últimas dos Ligas españolas) y el Bayern Münich, el club más grande de Alemania y campeón local en esta temporada.

Un párrafo especial se merecen todos los argentinos campeones. Zanetti cumplió 700 cotejos con la camiseta azul y negra en la final, juega hace 15 años en la institución, es el capitán hace ocho años y un verdadero emblema. Samuel y Cambiasso tuvieron la firmeza y la ubicación de siempre y contribuyeron a la gran labor defensiva del Nerazzurro. Sin embargo, quien más se destacó en el encuentro decisivo y en toda la temporada fue Diego Milito. El punta de la Selección Argentina anotó cuatro goles claves para la Triple Corona: le marcó uno a la Roma en la final de la Copa Italia, uno al Siena en el triunfo que le dio el campeonato local y dos en la final al Bayern.

A menos de 20 días del Mundial, el ex Racing, Genoa y Zaragoza llega en el mejor momento de su carrera y será muy difícil para Diego Maradona dejarlo en el banco de suplentes. "Diegol" ya es ídolo de los Tifosi, quienes hasta le dedicaron una canción. En fin, la Champions League obtenida en 1965 ya es historia y los hinchas del Inter pueden festejar con la "Orejona" nuevamente. Claro, esta vez, en la televisión no se la ve en blanco y negro. Está teñida de negra y azul...

El Inter se defendió, eliminó al Barcelona y jugará la final contra el Bayern Münich

La Liga de Campeones de Europa ya tiene a sus finalistas en este 2010: el Inter de Italia y el Bayern Münich de Alemania se enfrentarán el sábado 22 de mayo en el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabeu, para definir al nuevo campeón.

Los alemanes aplastaron con total justicia al campeón francés Lyon 3 a 0 como visitantes, con un hat trick del delantero croata Ivica Olic. En la ida, también había vencido el Bayern 1 a 0 con gol del holandés Arjen Robben. Por su parte, el "Nerazzurro" había derrotado a los blaugranas 3 a 1 en la ida en Milán, con anotaciones del holandés Wesley Sneijder, el brasileño Maicon y el argentino Diego Milito, en tanto que el español Pedro Rodríguez había marcado para el mejor equipo del mundo. En la vuelta en el Camp Nou, el local ganó 1 a 0 con gol del catalán Gerard Piqué pero no le alcanzó para defender el título.

La semifinal que sin dudas se llevó todas las miradas fue la que disputaron el Inter, campeón de Italia, y el Barcelona, que se quedó con todo lo que jugó en 2009. La merecida ventaja que había sacado el conjunto del portugués José Mourinho en la ida, la defendió en el estadio blaugrana de una forma muy clara: con todos sus jugadores cuidando la valla propia y olvidándose de la parte ofensiva, tanto es así que no pateó al arco en todo el cotejo. Para colmo, el mediocampista Thiago Motta se hizo expulsar de una manera estúpida a los 28 minutos de la parte inicial y esto provocó que la visita defendiera aún más cerca del arquerazo brasileño Julio César.

Así, el equipo de Josep Guardiola intentó hacer lo de siempre: toque por abajo y juego asociado para llegar al área rival y concretar. Sin embargo, las "murallas" llamadas Maicon, Lucio, Walter Samuel y Javier Zanetti impidieron el gol local hasta los 37 minutos del complemento cuando el central Piqué, apenas adelantado, abrió el marcador con una definición digna de un delantero. En los diez minutos finales, los catalanes continuaron en la búsqueda del tanto que les diera el pasaje a la final otra vez, pero los de Mourinho siguieron firmes a su "juego": defendieron hasta con Milito y Samuel Eto´o y estarán en el encuentro definitorio después de 38 años.

El club milanés no es campeón de Europa desde 1965 cuando el conjunto de Helenio Herrera, defensivo y fiel al mezquino y clásico "Catenaccio" italiano, derrotó 1 a 0 al Benfica de Portugal. Un año antes, había ganado el mismo torneo cuando venció al Real Madrid de España 3 a 1 en la definición. Además de las dos finales en las que festejó, en otras tantas cayó: en 1967 fue 2 a 1 contra el Celtic de Escocia y en 1972, 2 a 0 frente el Ajax de Holanda.

Por otro lado, la semifinal entre Bayern Münich y Lyon no dejó demasiado para analizar. El equipo del holandés Louis Van Gaal fue muy superior a los franceses en toda la serie y se llevó el resultado global con un contundente 4 a 0. Así, los bávaros disputarán la octava definición continental de su rica historia. Hasta aquí, ganaron cuatro y perdieron tres. La última consagración fue en 2001, cuando batieron al Valencia de España 5 a 4 en los penales, luego de igualar 1 a 1 en los 90 minutos reglamentarios, más los 30 del alargue.

Una vez más, habrá futbolistas argentinos en el partido decisivo. En este caso serán cinco, cuatro de ellos en el Inter: Samuel, Zanetti, Esteban Cambiasso y Diego Milito, gran figura en el cotejo de ida frente al Barcelona, y uno en el Bayern Münich: Martín Demichelis. La final del sábado 22 de mayo los espera. El estadio de un grande de Europa, el Real Madrid, será el lugar de la celebración para alguno de otros dos gigantes del Viejo Continente: el Inter o el Bayern Münich. Señoras y señores futboleros, hagan sus apuestas.

Paso a paso, Messi se mete entre los mejores de la historia del fútbol mundial

No hace falta hacer una introducción sobre quién es el argentino Lionel Andrés Messi porque todos los futboleros del mundo lo saben. Quizá no conozcan en profundidad su historia o sus datos personales pero sí han comprobado lo que es capaz de hacer cuando entra a una cancha de fútbol. En este 2010 han existido muchas más comparaciones con Diego Armando Maradona de las que ya había en 2009. Claro, sus ocho goles en una semana y luego sus cuatro tantos al Arsenal de Inglaterra por los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa, hicieron recordar al genio de Villa Fiorito.

Con esos cuatro gritos en el Camp Nou frente al conjunto inglés, que le permitieron a los catalanes meterse nuevamente entre los cuatro mejores del Viejo Continente, el rosarino alcanzó al brasileño Rivaldo, con 25 tantos, como máximo goleador histórico del Barcelona en la competición más prestigiosa del continente. Y eso que Lío sólo tiene 22 años... Por las dudas, pocos días después, el zurdo le convirtió su séptimo gol en ocho encuentros al Real Madrid en el Superclásico español. El equipo de Josep Guardiola, también uno de los mejores de la historia, triunfó 2 a 0 como visitante y le sacó tres puntos al Merengue en la cima de la Liga de España, cuando quedan 21 en disputa.

Claro está que el mejor jugador del mundo en la actualidad hace méritos para que las comparaciones surjan inmediatamente. Hizo muchos goles parecidos a los de Maradona, incluso los dos que Diego les marcó a los ingleses: uno gambeteando a medio equipo rival, con el arquero incluido (frente al Getafe), y el otro con la mano (en el clásico de la ciudad contra el Espanyol). Fue la figura excluyente en un campeonato del mundo sub 20 en donde Argentina fue campeón (Holanda 2005) al igual que Maradona, que lo hizo en Japón 1979. También usa la 10 de Barcelona, debutó en la Selección mayor contra Hungría y no le fue bien en el primer Mundial de mayores que disputó, como le pasó al más grande. Ah, por si hiciera falta alguna coincidencia extrafutbolística: es zurdo, su segundo nombre empieza con A y su apellido con M...

Nacido el 24 de junio de 1987, el campeón olímpico en los Juegos de Beijing 2008 y ganador de numerosos premios en 2009, entre ellos el Balón de Oro como "el mejor jugador del mundo" entregado por la FIFA, ya está décimo entre los máximos goleadores de la riquísima historia culé. Con 120 tantos superó, por ejemplo, al extraordinario búlgaro Hristo Stoichkov. Además, fue el jugador blaugrana más joven en llegar a hacer 100 goles, marca que superó con apenas 22 años y seis meses.

Para no seguir poniendo cifras y números que avalen que Messi ya está entre los más grandes de la historia del fútbol mundial, basta repasar algunas declaraciones de sus compañeros y también de los rivales. Por ejemplo su entrenador, Guardiola, afirmó: "Lo que está haciendo Lío es muy importante, ser tan decisivo y tan contundente en el primer nivel es súper difícil. Pero lo que tiene Lionel es que ahora va a llegar a su casa y mañana a la mañana, cuando se levante, va a seguir buscando el afecto de sus compañeros y va a tratar de seguir mejorando cosas". El lateral derecho del Barsa, el brasileño Daniel Alves, dijo: "Yo vengo diciendo hace rato que es el mejor del mundo y tenemos la suerte de tenerlo de nuestro lado todos los días".

Pero la declaración que fue la más sorprendente y la que, quizás, se ajusta más a la realidad, la hizo el entrenador del Arsenal, el francés Arsene Wegner, luego de sufrir los cuatro goles de la Pulga en los cuartos de final de la Liga de Campeones: "Messi es un jugador de PlayStation. Él puede sacar ventaja de cualquier error que cometamos". De los comentarios de los goles de Messi en casi todos los idiomas, hay uno que pronunció un periodista inglés y que resume a la perfección lo que sienten los espectadores o los propios protagonistas cuando el rosarino está en cancha: "He is just unstoppable" (él es simplemente imparable), dijo el británico.

El entrenador de la Selección Argentina, Maradona, y sobre todo los hinchas albicelestes se ilusionan con ver al mejor Messi en el Mundial de Sudáfrica 2010, que arrancará el 11 de junio. Hasta ahora, el 10 del Barcelona no rindió de la mejor manera en la Selección. Como sea, hay que disfrutar que un argentino es el mejor furbolista del planeta y, especialmente, que con 22 años ya tiene un lugar ganado entre los más grandes de la historia del deporte más hermoso del mundo.

Argentina falló mucho en las dos áreas y cayó 4 a 2 contra la Catalunya de Cruyff

La Selección Argentina sigue sin encontrar el rumbo, el buen juego y, mucho menos, los resultados. Esta vez no jugó mal en ataque, al contrario, creó muchas situaciones de gol contra la Selección de Catalunya, pero falló la gran mayoría de ellas, ya que de doce que tuvo, sólo aprovechó dos. Los delanteros, Gonzalo Higuaín y Ezequiel Lavezzi, no tuvieron una mala tarde en cuanto al juego, pero erraron situaciones muy claras de gol, justamente lo que no se le puede perdonar a un delantero. Especialmente el del Real Madrid, que tuvo cuatro chances claras frente al arco de Víctor Valdés y las desperdició todas.

Además de no ser contundente frente al arco rival, el equipo de Diego Maradona -que no pudo dirigir por la suspensión que le aplicó la FIFA y lo vio desde la platea- también dio muchas ventajas en su propia área: fue muy flojo lo de toda la estructura defensiva albiceleste, en especial el arquero Diego Pozo, quien mostró un flojísimo nivel, y Nicolás Otamendi, el central de Vélez que sufrió mucho en la marca de Bojan y de Sergio García, el mejor jugador de la cancha. Fue regular la actuación de Martín Demichelis y también dejaron mucho que desear los dos laterales del fútbol argentino: por la derecha, Cristian Álvarez, de Arsenal (debut absoluto en la Selección) y por la izquierda, Emiliano Papa, de Vélez.

El combinado del holandés Johan Cruyff no tuvo siquiera una práctica previa al encuentro disputado en el Camp Nou pero igualmente cuenta con una base sólida, ya que seis de los once titulares juegan en el mejor equipo del mundo, el Barcelona, y sólo Bojan es suplente allí. El resto (Valdés, Gerard Piqué, Carles Puyol, Xavi Hernández y Sergio Busquets) van casi siempre desde el arranque en el campeón del mundo. De esa manera, marcó la diferencia pese a que fue superado en muchos tramos del cotejo, en especial en el primer tiempo. Logró vencer a la Argentina por primera vez con goles de Sergio García, Bojan, Sergio González de penal y Moisés Hurtado, mientras que para el conjunto dirigido, en esta ocasión, por Héctor Enrique y Alejandro Mancuso, anotaron el cordobés Javier Pastore -en su primer partido con la celeste y blanca- y Ángel Di María.

Si bien es cierto que al equipo de Maradona le faltaron muchos jugadores actualmente titulares, como Sergio Romero, Javier Mascherano, Juan Sebastián Verón y Lionel Messi, quienes están en la Selección tendrán que replantearse muchísimos temas: la ausencia notable de un equipo "de memoria" donde jueguen casi siempre los mismos, las discusiones internas que parecen interminables y ya cansan entre Carlos Bilardo, Alejandro Mancuso, Maradona, Julio Grondona, Sergio Batista y demás, la convocatoria de un número excesivo de jugadores (que ya asciende a ¡85!) desde que Diego es el técnico, dejar de lado los exabruptos que provocan que el entrenador no pueda estar al frente de sus dirigidos hasta el 15 de enero...

En fin, esa suma de equivocaciones dan como resultado la falta de una identidad de juego y, como consecuencia, los malos resultados. Faltan menos de seis meses para que la pelota empiece a rodar en el Mundial de Sudáfrica y la sensación es que, mientras se siga por este camino erróneo, cada vez se está más lejos de volver a ser los mejores del mundo después de 24 años en los que, a nivel de mayores, sólo hubo frustraciones. Si se continúa con esta línea, se estará más cerca de que haya una nueva a mediados del 2010.

Gracias al gol de Messi, el Barcelona venció a Estudiantes y es el campeón del mundo

Estudiantes de La Plata estuvo a sólo tres minutos de la hazaña, de ganarle al mejor equipo de todos y ser campeón del mundo. Pero, esta vez, la suerte estuvo del lado del que más la buscó: el Barcelona dominó ampliamente en el segundo tiempo, lo acorraló al Pincha contra su arco y le empató a los 43 del segundo tiempo con gol de Pedro, un juvenil de las Inferiores del club que entró en el segundo tiempo en reemplazo de Thierry Henry. Estudiantes, que se había puesto en ventaja a través de un cabezazo de Mauro Boselli a los 37 del primer tiempo, se quedó sin piernas en el alargue, abrumado por el buen juego del equipo catalán, ese que no había aparecido en la primera etapa por culpa de la buena presión del conjunto de Alejandro Sabella.


Los 30 minutos suplementarios siguieron con la tendencia de los 45 anteriores, con el Barsa teniendo el balón y los de La Plata intentando que todo se defina en los penales. Por si le hiciera falta para demostrar por qué es el mejor futbolista del planeta, Lionel Messi, que no había tenido un buen partido, apareció en posición de "9" tras un centro del brasileño Daniel Alves, impactó la pelota con el pecho, sentenció la historia y le dio a su club el primer título Intercontinental de su rica historia, aunque ahora se lo denomine Mundial de Clubes.

Sin dudas que fue muy meritorio lo del equipo argentino en los primeros 45 minutos, cuando supo contrarrestar el manejo de pelota habitual del Barcelona, le cortó los circuitos de juego en el mediocampo y se fue al descanso en ventaja con un cabezazo formidable de Boselli que, como buen goleador, aprovechó la única clara que tuvo en todo el partido, exactamente lo que se debe hacer cuando enfrente hay un rival tan poderoso, con tanta jerarquía individual y colectiva. Desde el arquero Damián Albil -en un nivel muy alto- hasta Boselli, todos se sacrificaron, lucharon y tuvieron su premio con el 1 a 0 parcial.

Ya en la segunda parte, el conjunto de Joseph Guardiola volvió a ser ese equipo tan temible que no había aparecido hasta allí. Manejó la pelota como lo suele hacer en todas las canchas, sustentado en la levantada de Xavi Hernández, quien había estado un poco impreciso en el primer tiempo, raro en uno de los mejores mediocampistas del planeta. A partir de allí, más el ingreso decisivo de Pedro por un intrascendente Henry y la entrada de otro joven de la cantera, Jeffren, apretó al Pincha contra Albil y dominó claramente el encuentro, aunque recién encontró la merecida igualdad en forma agónica, con un preciso frentazo de "Pedrito" por encima de la cabeza del arquero.

El crack rosarino, Lionel Messi, sentenció la final en el segundo tiempo del alargue y fue otra vez la tapa de todos los diarios deportivos del mundo, que se deshacen en elogios para el zurdo y para todo el Barsa en general. No es para menos, los catalanes se quedaron con todo lo que jugaron en este 2009: Liga Española, Champions League, Copa del Rey, Supercopa Europea, Supercopa Española y Mundial de Clubes. En tanto que el diez de la Selección Argentina, con apenas 22 años, ya cuenta con doce títulos: dos en la Selección Argentina (Mundial sub 20 en 2005 y medalla de oro olímpica en 2008, siendo la figura de ambos torneos) y diez en el blaugrana.

De cualquier manera, es digno de aplauso el gran trabajo de Estudiantes, que es el mejor equipo argentino en el último lustro y, a partir de hoy, el segundo mejor del mundo. Estuvo a punto de vencer a uno de los mejores conjuntos de la historia del fútbol mundial, con una desventaja enorme desde el presupuesto y, por supuesto, desde la jerarquía individual. Los hombres de Sabella ya habían demostrado que no se rinden nunca cuando ganaron la Copa Libertadores contra el Cruzeiro de Brasil en el estadio Mineirao, con 60 mil personas en contra, y se convirtieron en los mejores de América luego de 39 años.

Lo cierto, más allá del resultado final, es que, en este 2009, ambos ya pasaron a la historia del fútbol mundial. El Pincha, por ser campeón de su continente y por darle batalla a este imparable e histórico Barcelona, al que estuvo a sólo tres minutos de derrotar. Los de Guardiola, por ganar seis campeonatos en un año, por poner a tantos jugadores surgidos de la "cantera", por ser el mejor del mundo y, especialmente, por desplegar un fútbol exquisito y pocas veces visto que fascina a propios y extraños.