
Vistiendo la camiseta de la Selección Argentina, erró tres penales el mismo partido en la Copa América. Hace poco, en octubre del año pasado, hizo el gol de la clasificación del equipo de Diego Maradona agónicamente, bajo la lluvia que caía en el Monumental, en posición adelantada. Ahora, como si todo lo anterior fuera poco, debutó en un Mundial con 36 años y 277 días y diez minutos le alcanzaron para darle un nuevo pase a la red y quedar en la historia otra vez: es el debutante más veterano en un Mundial, el goleador más viejo de su Seleccionado en la historia en la Copa del Mundo (superó a su ahora DT) y, además, es el primer jugador de Boca que anota en el campeonato más importante desde que Mario Evaristo lo hiciera en Uruguay 1930.
Es verdaderamente de ficción la trayectoria de Palermo, quien liquidó el encuentro en el que Argentina venció 2 a 0 a Grecia, con el otro gol marcado por Martín Demichelis. Así, la Albiceleste pasó a los octavos de final, donde enfrentará otra vez a México, idéntico rival al que derrotó en la Copa del Mundo anterior, en la misma instancia. El equipo de Maradona fue muy superior a un oponente flojísimo, a pesar de que recién abrió el marcador a quince minutos del final, a través de una pelota parada, situación gracias a la que empezó en ventaja en todos los encuentros de la primera ronda.
Sin demasiados sustos, el equipo con siete suplentes que puso el entrenador contra los helénicos ganó merecidamente y, de paso, les dio descanso a los habituales titulares. Con Mario Bolatti, Clemente Rodríguez y Nicolás Burdisso como los más destacados, más una última media hora muy buena de Lionel Messi, que aprovechó en ese momento el desgaste de sus marcadores que lo maltrataron siempre y remató al arco en la previa al gol de Palermo, el bicampeón mundial ya piensa en lo que viene. Por ahora, está nuevamente entre los 16 mejores del planeta y chocará contra México el domingo a las 15:30, hora argentina, en Johannesburgo, en busca del pasaje a los cuartos de final.
Si es por la lógica, la Albiceleste está dos goles arriba de los aztecas y no debería tener mayores problemas, pero esto es fútbol. Y no siempre, en este deporte, dos más dos es cuatro. En Alemania, Maximiliano Rodríguez clavó aquel zurdazo, en el alargue, que lo clasificó al conjunto de José Pekerman a los cuartos. Ahora, de la mano de Maradona desde el banco y de Messi dentro de la cancha, Argentina aspira a que haya otra victoria frente a los mexicanos. Claro, con un desenlace diferente en el torneo que tenga sólo tres palabras: campeón del mundo.







